sábado, 4 de diciembre de 2010

Chicago. Parte I.

Diario de viaje.
Día 1. Miércoles 24. Víspera de Acción de gracias.
Por la mañana en las noticias de la tele avisan de que se recomienda ir con tiempo al aeropuerto. Muchísima gente va a viajar, y con los nuevos sistemas de seguridad es posible que haya gente que se queje y plantee problemas, con lo que retrasarán las colas.

Y todo ello porque los nuevos sistemas de seguridad son:
Opción A: pasar por un escáner de cuerpo completo. Un policía en un cuartito ve en una pantalla todo, todo.
Opción B: cacheo bien detalladito.

Y claro, no es agradable. A mí, A o B, plin, pero vaya, gracia tampoco me hace, ésa es la verdad.
Así que, sin prisa pero sin pausa, al salir del cole a casa, a dejar todo en orden, coger la maleta, y al tren para ir a Boston y de ahí al aeropuerto. Llego 3 horas antes.
Bueno, pues nada, oye. Ni la A ni la B. Todo tan normal como toda la vida. (Se entiende por “toda la vida” desde que para pasar el control hay que separar los líquidos, quitarse los zapatos, etc.)
¿Qué pasó? Pues que el vuelo se retrasó. Encima. 2 horas.
Escribo desde el avión aún, pero sé que llegaré al hotel más tarde de las 12 de la noche, y lloviendo. Espero que todo mejore mañana…

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Al final me acosté ¡¡casi a las 2 de la mañana!!
En cualquier caso, había llegado ya a Chicago. El siguiente destino en mi objetivo por conocer el país en etapas.
Recordemos primero dónde se ubica:




Día 2. Jueves 25. Día de Acción de gracias.
Hoy me prometí que me lo iba a tomar con calma. Habían avisado algo de lluvia, casi todo iba a estar cerrado por lo importante de la fiesta aquí (es como el día de Navidad), y yo estaba cansada del viaje y quería disfrutar del hotel, que esto no dejan de ser vacaciones para mí.

Empecé el día tomando un desayuno rico, rico en el hotel: dos huevos fritos, tostadas con mermelada, zumo de naranja y leche calentita. Cuando he estado lista para salir, he empezado mi ruta. Hoy tocaba la de San Fernando, ya se sabe: “un ratito a pie…” Y así me he pasado las horas: andando, andando, recorriendo calles, viendo edificios, parques, caminando a la orilla del río o del lago, etc. Con una temperatura de 0º C. Pero ya he hecho un montón de fotos y he visto cosas muy chulas que me han encantado de la ciudad.

Todo, obviamente, con decoración navideña. Esto es el edificio de Macy's.

Abajo, el parque Millennium, donde se encuentra la "Cloud Gate Sculpture" entre otras cosas. Lo más representativo es esta escultura que parece una alubia. Así que he empezado por ahí.

Por el medio, al fondo, saludando a mi reflejo:


Había abajo una pista para patinar. Muy típico en un día como hoy, sobre todo para las familias. Estaba lleno, aunque no lo parecía al principio, porque cuando llegué estaban enluciendo la pista:



De camino al lago, me tomé un perrito caliente con este señor...

También he ido al malecón, o sea, al paseo a la orilla del lago a lo largo del cual hay montones de tiendas, restaurantes, atracciones, y cosas así.
El lago Michigan:


Con unos espejos...


Desde allí había una vista muy chula del contorno de la ciudad.
La noria es grandísima, y muy famosa también.

Allí mismo también, había un grandísimo invernadero con estas palmeras y fuentes. La lente de la cámara se me empañaba por la humedad:

El cartelito de arriba pide que no se moleste a las plantas...

Con alguna foto más a la vuelta, ya de noche, regresé al hotel para descansar y prepararme para el viernes.

Día 3. Viernes 26. Viernes negro.
Hoy hacía tanto frío, que por querer coger un autobús y ahorrarme algo de trayecto andando, he acabado perdiendo más de una hora porque iba en el otro sentido…

Pero luego el día se ha arreglado: ya he visto algo más de la ciudad, sobre todo con un tour de ésos que te enseñan todo mientras te lo van explicando y así de paso conoces el porqué de las cosas y aprendes algo de historia de la ciudad. Este tour recorría la zona norte de Chicago.

Nos han enseñado la zona típica de tiendas con todas las grandes marcas (que siempre hay una), y que hoy estaba a tope, porque era el “Black Friday”, o “viernes negro”, un día muy típico aquí en América, el de después de Acción de Gracias, en el que hay ofertas especiales en casi todas las tiendas y la gente se vuelve loca comprando. Algunas abren a las 3 o las 4 de la mañana.

También hemos pasado por la orilla del lago, parece una playa. Por lo visto, toda la ciudad es como una playa. Son kilómetros y kilómetros.


Y al volver nos han dado unos minutos para visitar un conservatorio de plantas, muy interesante y muy bonito.

En estos jardines, junto a las plantas exóticas y la decoración navideña, unos trenecitos que iban y volvían sin parar.


Por la tarde me ha apetecido ir a ver varios espectáculos. Me encantan, y siempre aprovecho estos viajes para ver alguno. Esta vez, como digo, en plural: el Coro de los Niños de Viena, que por lo visto vienen a Chicago todos los años, ha sido el primero. Sólo cantaban hoy, así que no podía elegir. Ha valido la pena. El concierto ha sido en el edificio de la Orquesta Sinfónica de Chicago, cuyo director es Riccardo Muti. Pero él no está haciendo nada aquí ahora.


Yo estaba sentada en las butacas de detrás del escenario. Por eso la vista es así. Tenía a los niños de espaldas, pero no al director, que estaba de cara a los niños. Y moló, porque era muy curioso verlo dirigir, aparte de que era un peruano expresivo y gracioso.
Luego había un coro cantando villancicos donde la escultura de la alubia que vi ayer. Ha estado superchulo también. Abajo os he colgado algún trocito de vídeo. Como hacía mucho frío, en vez de aplaudir la gente silbaba, o gritaba “bravo” o cosas así.




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Y por último, me he ido al musical “Billy Elliot”. Me encanta la película, y tengo el CD con la banda sonora. Soy fan. Así que ¿por qué no? He ido al musical también. Y al principio choca, porque las piezas de música no tienen nada que ver, y parte de la historia cambia, al tener que adaptarla al escenario. Pero los números son una pasada. El show ha durado dos horas y media (sin contar el descanso), así que da para mucho. Y por eso se disfruta más el tema del ballet, por ejemplo, que en la película casi no te dejan ver, y los actores son actores, y no bailarines. Aquí no. Aquí el niño es una pasada cómo baila. Han representado él y el que se supone que es él de mayor, los dos a la vez en el escenario, la canción del Cascanueces. La gente ha aplaudido a rabiar un montón de números diferentes. Ha sido una gozada.

Y en fin, un día más que ya pasó. Ya me da la impresión de que esto se me acaba y aún no he visto nada… Pero ahora toca descansar. Mañana será otro día.

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Como nota curiosa antes de cortar, unos anuncios del vodka de la marca Absolut, en las paradas del autobús, en las que habían cambiado los banquitos por estas sillas:


2 comentarios:

  1. Amazing, I think that you are a lucky girl. I propose that when you turn these holidays you might do a pass of slides, so already you know, you bring them.

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