lunes, 30 de noviembre de 2009

Thanksgiving

Hola a todos.
Ya estoy de vuelta. Hoy toca hablar del fin de semana que he pasado en Nueva York. Me marché el mismo miércoles nada más salir del colegio (¡qué ganas tenía!) y volví anoche. No era muy muy tarde, pero estaba muy cansada y no tuve ánimos ni para deshacer la bolsa. Ya hoy he recuperado la energía y voy a ver si aprovecho este ratito para iros contando.

El día de antes estuve haciendo actividades relacionadas con esto en clase. Por hacer algo más ameno. Pintaron y recortaron un pavo, y en cada ala tenían que escribir en español algo por lo que querían dar las gracias. Hicimos varias frases en la pizarra de ejemplo: gracias por mi familia, gracias por … Y un niño dijo: “Gracias por el presidente de los Estados Unidos”. Vaya sentido patriótico más exagerado. Ya veis.

Aquí el Día de Acción de Gracias es como el día de Navidad. Todos están más contentos, y te sonríen y te desean buen día de Acción de gracias (aunque normalmente ni te miren), y son felices y la vida es bella. Es algo que todos tienen en común, seas de la religión que seas. Supongo que por eso es tan importante. Les une a todos. El otro día me dijeron que si tienes alumnos en clase que son Testigos de Jehová, no puedes cantar Cumpleaños feliz ni hacer un montón de cosas porque ellos no lo celebran y es como faltarles al respeto. No sé qué harán con esto.

Por cierto que hablando de eso me acuerdo de que esta misma mañana la profesora del Kinder me ha dicho que hay una niña en la clase con alergia a los frutos secos, y me ha enseñado dónde hay un estuche con una jeringuilla y si le da un ataque se la tengo que poner enseguida. Yo digo: “Uy, no, yo la llevo corriendo a la enfermera” –Están en el mismo pasillo a unos pocos metros. Y me dice: “No, que no da tiempo”. Pues sí que estamos buenos. Por favor que no le pase nada a la criatura, que a mí me da algo.

Bueno, a lo que iba. Vamos a ver: el viaje, muy pesado. El de ida fue un horror porque el autobús no sé qué problema tenía que soltaba cada pocos segundos un ruido como de un sifón (ffshhh!!), y así todo el viaje. Lo tuve que grabar para que os hagáis una idea. No se ve nada, sólo prestad atención al ruido e imaginaos 5 horas con eso:

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Además con el tráfico se retrasó y llegamos una hora más tarde. Menos mal que no fue mucho, porque el conductor nos avisó de que si tardábamos lo mismo que le había costado a él llegar, estaríamos allí a la medianoche.

El de vuelta fue mejor en ese sentido, aunque el conductor no paró ni una vez en las 5 horas que duró el trayecto. Mejor, porque uno lo que quiere es llegar, pero a buenas horas en España permiten que nadie conduzca tanto tiempo seguido sin descansar. Además ahí la gente comía sin problema. Con tal de dejarlo todo limpio al final no les importa que comas o hagas lo que quieras. Eso sí lo tienen: mucho sentido cívico.

El piso de NY donde yo estaba era muy chiquitín. Había un pasillo nada más entrar que te llevaba al cuarto principal (y único – bueno, aparte del baño). Había un sofá-cama que ocupaba casi toda la habitación. Me parece que es el lugar de trabajo de esta señora, porque su apartamento era el del piso de abajo. Aquí había una mesa y estanterías con libros y material de trabajo. En una esquinita había una neverita, un microondas y un fregadero con un par de armarios; también había dos silloncitos. Y luego había una terraza con vistas a la 5ª avenida. Esto es lo que se veía:



Y esto, más o menos porque no es éste el número, es la vista desde abajo:


En fin, como era mi segunda visita y ya lo más turístico estaba visto, me lo tomé con calma. El jueves estuve viendo el famoso desfile que organiza Macy’s con globos gigantes. Había una barbaridad de gente, y sólo pude ver parte del desfile desde lejos. La gente iba preparada con escaleritas, o se sentaba en el suelo en medio de la calle para ver los globos en lo alto. Pero así te perdías la música y las bandas y las cheer-leaders bailando y cantando, así que la mayoría se aglomeraba lo más cerca posible de la calle del desfile. Yo conseguí subirme a una valla y lo vi algo mejor. Una muestra:
Esto es el pelo real de una niña:

Santa Claus era el que cerraba el desfile.
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Luego aproveché para ir de compras (no me preguntéis, pero sí, hice muchas compras. Me pasé un rato, pero ¡qué caray!), y para ver algún que otro museo –me encantó el de The Body exhibition– y el de la isla de Ellis, sobre la llegada de los inmigrantes al país, donde aún no había estado. Esto son fotos o frases de personas reales que llegaron a la isla:

Esto es una foto trucada con mi cara, como si fuera una de las inmigrantes que llegaron:

Para ir a la isla de Ellis hay que coger el mismo ferry que te lleva a la Estatua de la Libertad, pero no me bajé ahí porque ya la había visto. Aunque aproveché para hacerme más fotos. En ese momento hacía un aire fuerte y muy frío. Mi primera visita fue en verano de 2005. ¿Se nota la diferencia?


Y claro, aproveché también para pasear, y por supuesto ir a ver los shows de Broadway que ya tenía previstos. El de Hamlet fue genial. Me encantó. No me lo esperaba, pero me encantó. Independientemente de Jude Law, que es un actorazo, la obra está muy muy bien. Y el musical es estupendo también, claro. La música es muy buena, y es más fácil, más ameno. Otro estilo.

Ya se nota el ambiente navideño:
en la venta de árboles…


las luces y los árboles que decoran las calles…

el ambiente del Rockefeller center…

En fin, que lo pasé muy bien. No podía ser de otra manera.

Phil aprovechó para hacerme una visita el viernes, lo cual fue muy agradable. Él estaba cerca pasando los días con su familia en Connecticut. Es un buen amigo y se está portando de maravilla conmigo. –Pero ya está, ¿eh? Que ya sé por dónde vais. Y no.

Aquí me podéis ver con el pelo corto (no está tan, tan corto, pero creo que lo exageré un poco cuando lo conté, y el tío me decía que quería verme en alguna foto, así que creo que ya se aprecia con todas estas).

El metro es más complicado al principio, pero como siempre, muy cómodo. Un día pasó una rata prácticamente por delante de mis pies. Una señora rata. Más bien parecía un castor. Y también cogí algún taxi.

Bueno, podría contaros muchas cosas, pero no creo que resulten muy interesantes. El caso es que todo fue bien. Pero ya pasó.

Hoy de vuelta al trabajo. Hay un niño de Kindergarten (los de 5 años) que me ha hecho darme cuenta de una frase que se ve que repito mucho. Creo que la digo cuando me quedo pensando a ver a qué niño elijo para hacer algo, o cuando cambio de actividad y voy a empezar una nueva: “a ver, a ver…” Yo no era consciente, pero hace ya unos días que oigo que él lo dice y al pensar me di cuenta de que lo hacía justo después de que lo hubiera dicho yo. Se ve que le ha hecho gracia, y cada vez que yo lo digo, él lo repite: “a ver, a veeer…”

Todo va bien. No hay grandes novedades. Creo que el tema de la disciplina va un poco mejor, pero puede que sea sólo una impresión porque hoy no ha ido mal la cosa, pero no ha de ser necesariamente algo definitivo.

Y en el apartado de temas sueltos, esta vez os contaré que un día fui a una discoteca (ya, muy impropio de mí, pero si se presenta la ocasión de salir, yo no digo que no a nada) y resulta que me vi en un apuro porque tenía que llevar la identificación conmigo!! Hay que ver, aquí la piden tengas la edad que tengas. Pero es como lo del supermercado: “oiga, míreme a la cara. ¿De verdad necesita un carné para comprobar que tengo más de 21 años? ¡¡Venga, va!!) Me dejaron entrar. Y además resulta que por cada bebida que pides hay que dejar propina también. Ahí fue que me enteré que el día de la peluquería tendría que haber dejado propina… (¡¡Ooops!!) Es lo que no me gusta de aquí. Nunca me ha gustado ese asunto. Pero vale, funciona así, pues vale. Pero lo malo es que ahora ya es tarde, y como está debajo mismo de casa la peluquera me estará mirando cada día: ¡Ésta es la que no me dejó propina! Espero que me excuse por ser extranjera y lo comprenda… Si vuelvo, prometo ser más generosa.

He empezado la cuenta atrás para la vuelta a casa en Navidad. No había hecho nunca una cuenta atrás. Voy a buscarme un calendario y a ir tachando los días.
Esperadme, que voy.
Un fuerte abrazo.