domingo, 26 de septiembre de 2010

Repaso de las semanas pasadas

Bueno, ya estoy aquí otra vez.
Han pasado varias semanas, pero aún no había encontrado el momento. Veamos qué ha pasado desde la última vez que escribí:

-El día 8 fue mi cumpleaños. Como ya advertí que haría, me coloqué un cartelito que decía “Hoy es mi cumpleaños”, y así recibí un montón de felicitaciones a lo largo del día!! ;) Fue divertido. Los niños estaban encantados con los globos que llevaba enganchados al carrito.


Lo mejor fue la tarta sorpresa que me encontré sobre la mesa de mi aula esa mañana. El día de antes había comentado lo de mi cumpleaños con varios compañeros para ver si ese día podríamos salir a tomar algo y celebrarlo, y una chica me lo hizo como regalo sorpresa esa noche. Fue genial. Ana también me regaló otra tarta de helado, aunque eso salió un poco más fallido porque al final la gente no pudo venir, e íbamos reclutando a cualquiera que encontrábamos por el colegio… Pero fue divertido. Y un detalle de su parte.


-El viernes salí con Mónica y Shikshya a cenar a Boston a un sitio que se llama Cuchi Cuchi. Me encantó. Comimos súper-bien. Es un lugar pequeñito, y las camareras van vestidas con ropa rarísima, en plan antiguo. Era una excusa para seguir celebrando el cumpleaños pasado.

-El sábado me fui a Nueva York. Iba, como ya os comenté, a ver en directo el partido de la final del US Open de tenis. La cosa salió más bien fallida…

El sábado lo pasé bien, salí a pasear por Central Park, por ejemplo,

pero el domingo, el día del partido, llovió y lo tuvieron que anular. En la foto, la pista mojada:


Éste es el cuadro donde aparecían los resultados de los diferentes partidos. El círculo del centro, aún en blanco porque aún no se sabía quién sería el campeón 2010.

Con la camiseta "Vamos Rafa" que me compré delante de otra de las muchas pistas del recinto:


Yo tenía el vuelo de regreso para esa noche y el lunes tenía que trabajar, pero al final me quedé porque hubo retrasos grandísimos en el aeropuerto también esa noche y la compañía nos dijo que nos daban un billete para el día siguiente. Lo pensé bien y decidí quedarme e intentar aprovechar esa segunda oportunidad que el destino me estaba dando. El partido empezó estupendamente. El ambiente era espectacular. Me encantó.

En pleno juego:

Pero la alegría me duró hora y media… hasta que se puso a llover otra vez. ¡Maldita mala suerte la mía! Ahí sí ya no tuve más opción que la de volver a casa. El partido lo seguí desde el aeropuerto, y como hubo retrasos de nuevo, ya dentro del avión estuvimos parados un buen rato, y pude seguir (con el wi-fi del aeropuerto) por radio en mi ipod, los discursos de entrega de la copa. Pasé la noche del domingo en el aeropuerto de mala manera, y la del lunes también fatal, porque con el retraso perdí el último tren de Boston a Lowell, y tuve que acabar pagando un taxi. Eso sí, le di pena al taxista y me rebajó el precio, y el hombre quería llevarme antes a que me tomara un café calentito a alguna parte… Fue muy amable.

Así que la experiencia fue regulín-regulán. Se puede decir que he vivido una final en directo, pero me he quedado a medias, y eso da rabia. Ahora que, como alguien me dijo: “esto sí que no se te olvida nunca”. Vale, pues así sí.

Esta misma semana recibí carta de una señora con la que coincidí viendo el partido. Las dos teníamos asientos para más atrás, pero como preveíamos que faltaría gente, habría asientos libres más cerquita. Y como hicimos amistad, cuando alguien llegaba diciendo que ésos eran sus asientos, nos íbamos siempre las dos juntas a otro sitio. Y así coincidimos con otro niño que tenía a sus padres más atrás. Éramos un grupo curioso: tres generaciones. Esta señora, de unos 70 años, no sé, se quedó mis datos y me ha mandado un montón de fotos que hizo, de lo que me perdí porque me tuve que ir. Casi todas desenfocadas, pero me han alegrado un montón.
En la foto, con ella:
Al final he puesto unas pocas más, y algún vídeo también.

-El martes volví a mi rutina escolar habitual. Hemos tenido un par de simulacros de incendio más, pero creo que ya hemos conseguido el tiempo que querían y nos dejarán tranquilos. La directora nos dijo que teníamos que desalojar el edificio en dos minutos, porque sino “alguien moriría”. Pelín exagerados, me parece a mí.

El jueves lo tuvimos libre por “formación profesional”. Los niños no vienen a clase en todo el día, pero nosotros tenemos que estar ahí y nos dan unas charlas. La verdad es que es estupendo porque traen a gente muy válida y siempre aprendes cosas útiles. Lo malo es encontrar el momento después de ponerlo en práctica, cuando –como yo expliqué– tienes un total de 150 alumnos en 7 clases, de 6 niveles distintos. Casi no tengo tiempo de preparar las clases, voy a calentarme la cabeza a ver qué vocabulario en concreto he de utilizar, o qué técnicas puedo dar o… Este fin de semana me lo he pasado modificando los horarios de la escuela para demostrar que “es posible” que los de idiomas no tengamos tantos niveles. Porque es que ellos no saben cómo. No lo ven realizable. Y yo se lo voy a demostrar. Ya tengo los horarios hechos. No había hecho horarios jamás y en unas horas los había arreglado. Es que son cortitos, ea.

-El fin de semana pasado hubo una nueva “tortillada” en Boston con españoles. Fue genial. Conoces a gente muy interesante. Todos los que están aquí tienen una historia que contar, y algunos más de una. Había un chico que se irá dentro de un par de meses a trabajar de médico en Kuwait, y otro chico que ya ha estado viviendo allí se puso a contarnos cómo es la gente de allí, y fue curiosísimo. Sobre todo insistió en que la gente es muy relajada. Tú puedes ir a una reunión a las 10, y te tienen allí esperando horas y horas, y aquí no ha pasado nada. Se preocupan por ti y te ofrecen de todo para que estés cómodo en la espera, y les apena que te enfades, porque no comprenden: ¿es que no te están tratando bien?

Ese mismo chico ha estado viviendo en el estado de Ohio, y también nos contó (una de esas personas que atrae la conversación del grupo y puede pasarse horas hablando que tú le escuchas embobado) la libertad que existe allí con el tema de las armas, y la tranquilidad con la que las llevan a todas partes. Pero como cada estado es totalmente independiente, en Nueva York por ejemplo no están permitidas, y si vienes de Ohio y llevas una en el coche y te pillan, estás perdido.

Comentaban también lo superiores que se creen aquí los policías. A él, cuando estaba en Ohio, le paró el coche un policía y le pidió la documentación. Como él acababa de llegar, aún le costaba entender, y no sabía lo que le estaba diciendo el hombre. Cuando le pedía que repitiera, el policía lo que hacía era volverlo a decir gritando más fuerte. Y así así iba subiendo la voz, hasta que el chico le dijo que “era español, no sordo”… Esa noche la pasó en la cárcel.

En fin, el caso es que lo bueno de estas “tortilladas” es que hay gente de todo tipo. Somos casi todo gente joven, claro. Y la mayoría están haciendo algún tipo de investigación en el MIT o en Harvard. Puede que para unos meses o que lleven ya muchos años. Había uno que tiene de jefe a un Premio Nobel. Pero también hay familias (también jóvenes), y bastantes niños. Es increíble la de gente que se viene con bebés para pasar un año a investigar, o lo que sea. Nieves, una chica sevillana muy maja, vive aquí desde hace unos 18 años. Vino siguiendo a su entonces novio, y ya se han establecido aquí totalmente. Tienen 3 niños. Hablábamos de lo difícil que es que los hijos hablen bien el español. Lo hablan perfectamente, claro, pero porque hacen muchos esfuerzos. Ella dice que cuando salen del cole, donde han estado todo el día hablando inglés, la tendencia natural de la niña es contarle a su madre todo en ese mismo idioma. Está cansada y no tiene ánimos de pensar cómo se dice eso que ha estado haciendo en español. Pero su madre tiene que hacer que haga ese esfuerzo y que a ella sólo le hable en español. Sino, está perdida. Y vuelven a España un mes en verano, y los apunta a un campamento para que aprendan las canciones típicas españolas, y cosas así. Y su tarea pendiente es enseñarlos a escribir en español. Es duro, pero vale la pena el esfuerzo.

Ella me decía que el idioma que se habla en el país donde se vive, es el que tiene la batalla ganada. Yo lo veo con el Spanglish. Mi compañero Rafael habla a sus hijos en inglés. Sus hijos no hablarán ni entenderán nada de español. ¿No es una pena? Pero él hablaba en inglés con su mujer, y por no cambiar de idioma cada vez, por la comodidad de saber que él puede elegir en cuál hablar a sus hijos y que siempre se hable el mismo en la casa, pues sus hijos salen perdiendo. Y aunque hablemos español, como tú me entiendes si a mitad de conversación yo te meto unas expresiones fáciles en inglés, pues al final ya no se sabe si lo que uno habla en español o qué es.



-En fin, todo eso fue el domingo pasado. Este fin de semana ha sido de lo más tranquilito. Pero ya tocaba. He aprovechado para cocinar un poco. Me voy a especializar en unas cuantas recetas y verás tú: volveré a España hecha una cocinillas.

-La semana de clases que ha terminado ha ido bien. Ya no me quedo hasta tarde preparándolas. Ya voy recuperando la normalidad. Pero en el colegio siguen llegando niños nuevos. El lunes empezó un grupo entero de kindergarten nuevo. Y las matrículas siguen abiertas. Y ya hay niños que empiezan a dar problemas de disciplina. Los días felices del principio han terminado.

Os pongo unas pocas fotos de lo que estuvieron haciendo mis niños de tercer grado esta semana pasada: unas caretas en las que cuando les preguntas “¿cómo estás?” la cara responde “muy bien”, “así así” o “fatal”. Algo relajado y fácil para empezar a calentar motores. Como no se les ven las caras enteras a los niños, he pensado que no hay problema.




Esta noche voy a aprovechar los últimos minutos del fin de semana para verme una película. Me he apuntado a un sistema que es como un videoclub en el que eliges las películas por Internet, y te las traen a casa por correo. Por 9 dólares al mes (y el sello del correo viene incluido), puedo ver todas las películas que quiera. Y si la que me llega me la quiero quedar un mes entero, pues no pasa nada: el sistema es que cuando ellos reciben la película que te mandaron, te envían la siguiente que tienes en tu lista de espera. Pero si mientras tanto tú quieres ver más, puedes hacerlo a través de Internet. ¿No es genial? Estoy encantada.

Y mañana, lunes, empezaremos con novedad: han despedido al subdirector de nuestra división, la de la escuela media, así que estamos sin responsable directo. Y la directora nos ha convocado a una reunión de emergencia mañana a las 7.30 de la mañana a ver qué hacemos. Porque aquí cuando despiden a uno es así: de un día para otro. Bueno, aunque él ya se lo olía y se ve que lo estaban observando. Pero nosotros nos enteramos así de repente.

Hala, ya os he puesto al día en un momento, ¿eh?
Que paséis una feliz semana. Besos.


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Extras del US Open 2010:


En la entrada (se me ve con una chaquetita, y menos mal que la llevaba. Aun así, no fue bastante para el frío que pasé):

Es una niña de verdad:

El estadio al completo:


Vídeos:
1. El ambiente al empezar.


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2. Entrando a la pista:

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3. Uno de los puntos del partido:

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lunes, 6 de septiembre de 2010

Cape Cod y simulacros

Hola.
Vengo de pasar el fin de semana en la ciudad de Provincetown, en Cape Cod, y en la isla Martha’s Vineyard con mi amiga Shikshya. Ha sido estupendo, a pesar del resfriado que he arrastrado y del huracán Earl, que quiso fastidiar y nos hizo retrasar el viaje al sábado cuando querríamos haber salido el viernes. Pero al final todo salió bien y estoy encantada de la vida.


En el mapa podéis ver en amarillo el estado de Massachusetts. Boston está en el golfo que hay en el centro mismo. Lowell también aparece en este mapa al norte. Cape Cod es el cuerno ése que sale abajo, todo ese trozo de tierra que se mete dentro del atlántico. Provincetown es la ciudad que hay en la puntita de arriba, al final de Cape Cod. Hyannis es otra ciudad que podéis ver abajo, en la costa cerca de las islas. Estas islas están al sur y son fundamentalmente dos: Martha's Vineyard es la de la izquierda, más cerca.


El viaje fue mucho menos planeado de lo que es habitual en mí, porque entre el huracán y que dependía también de lo que Shikshya prefería, que el trabajo estas primeras semanas no me está dejando casi tiempo libre… No hicimos reservas, sino que íbamos decidiendo con un plan en mente, pero sobre la marcha. Todo ha salido de maravilla y estoy deseando hacer más escapadas a otros sitios de por aquí que me quedan por ver.




Fuimos en ferry desde Boston a Provincetown, donde desembarcaron los peregrinos ingleses puritanos por primera vez, huyendo de su país, allá por 1600. La ciudad es muy popular entre los gays. Todo Cape Cod está lleno de playas y zonas naturales inmensas. Visitamos unas dunas de arena, pasamos un rato en una playa del océano atlántico –justo al otro lado, en alguna parte, está Europa…, subimos a la torre erigida en memoria de aquellos peregrinos que iniciaron la historia de este país y visitamos el museo, etc.


Monumento a los peregrinos:

Vista desde la torre:
Vista de una de las calles:
Las dunas:

Íbamos en jeeps como el que se ve en la foto.



Llegando a una de las playas:



Por la tarde cogimos un autobús hasta Hyannis, mucho más al sur, para pasar la noche, y al día siguiente ir otra vez en ferry hasta Martha’s Vineyard. En Hyannis pasamos la noche en unas casitas individuales muy coquetas. Lástima no haber tenido tiempo para más.

Nuestra cabaña:
Vista de varias casitas:

En “la viña”, como la llaman aquí, encontramos una gran oferta con un chico que alquila las habitaciones de lo que fue su casa de veraneo. Nos vino de maravilla. Tenía vistas al puerto y estaba en pleno centro.
Bajando del ferry:
Los coches también han de salir ordenadamente...:

Ésta es la casa en la que nos alojamos:


Tomándonos un vinito con el dueño, en el porche de la entrada:


Vista desde la casa:


Y justo al lado (la foto está tomada también desde la casa) un lugar de comidas muy popular, donde fue Obama un día con la familia: Nancy's. Está siempre abarrotado.


Paseamos por las calles, hicimos un tour por toda la isla y vimos el resto de cosas típicas como un carrusel muy antiguo pero muy gracioso.



Conforme van dando vueltas, pueden coger anillos de una especie de "dispensador". El que consiga el de cobre, tiene otro viaje gratis.


Por supuesto que también hicimos alguna que otra comprilla. Y muchas fotos. Muchas. De donde tienen casa algunos famosos o donde ha pasado el verano Obama y su familia, sólo se ven arbustos o caminos largos. Ni una esquina de ningún tejado. Pero dicen que ahí están…

Todo es muy bonito y estoy contenta de haberlo podido ver, como ya os he dicho. Todo esto lo hemos podido hacer porque el primer lunes de mes se celebra aquí el día del Trabajo, y el colegio se cogió también el viernes libre. Así que hemos tenido dos días de fiesta, y con un clima estupendo. ¡¡¡Yuju!!!

Pero ahora estoy de vuelta, y ya preparándome para la semana. Será una semana fuerte de trabajo, pero también original, de todas maneras. El miércoles es mi cumpleaños. Tendré que ver qué hago. Sólo tengo clase con los más pequeños, así que he pensado que le pondré globos al carrito y me colgaré un cartel que diga: “Hoy es mi cumpleaños”. Y me sirve de excusa para enseñar a los chiquitines la canción de “Cumpleaños feliz” en español, que luego la necesitaremos mucho cuando lleguen los suyos. Y al final del día a ver si nos juntamos unos pocos compañeros y lo celebramos por ahí.

En principio mi regalo va a ser para el próximo fin de semana cuando me vaya a Nueva York a ver la final del US Open de tenis. No sé si jugará Nadal o no. No está nada claro. Pero será una gran celebración de cumpleaños si así fuera, y si encima gana ni te cuento.

Como me pedís que os cuente cosas curiosas de aquí, que comprendo que son más interesantes para vosotros que si tengo cebollas o no (lo sabía pero me apetecía decíroslo), he pensado que os interesará todo lo relacionado con cómo se tratan aquí las emergencias.

En principio los profesores tenemos siempre los miércoles reuniones al final del día, después de las clases. La de la semana pasada fue para instruirnos en lo que hemos de hacer en casos de emergencia. Nos repartieron unas hojas de colores con toda la explicación (cada emergencia tiene un código de un color, así que en una hoja de ese color te dan las instrucciones por escrito), y unas cartulinas roja y verde.

El jueves empezamos ya con un simulacro de incendio. Estábamos avisados, y los niños también. Hay que practicar. A la hora prevista, más o menos, por los altavoces de la escuela nos avisaron del “código rojo”, y entonces todos los niños se levantaron y se pusieron en fila y por clases empezaron a salir, cada grupo por la puerta que le correspondía. Hay setenta mil puertas de emergencia en el edificio. Yo al salir cogí las cartulinas roja y verde y la lista de alumnos y cerré la puerta tras de mí. En el patio, por donde pasábamos, uno de los responsables nos cronometraba. Fuimos en fila india y en bastante silencio hasta un descampado que tenemos al otro lado del colegio. Allí uno ponía a los niños en fila, unas clases junto a las otras, y contaba a su clase. Si estaban todos, levantaba la cartulina verde en lo alto. Si tenía más o menos de los que debía, la roja. Y cuando nos dijeron que ya estaba, pues de vuelta para dentro.

Los profesores de aula tienen unas mochilas con un botiquín y unas mantas de ésas finitas, por si acaso, y se supone que tienen que ir a buscar a su grupo y quedarse con ellos, cuando están en clases “especiales” como es la de español.

Era mi primer simulacro, y lo pude hacer mejor. Pero es que aún no sabía bien cómo se hacen esas cosas. Al salir los quise poner bien en fila, y así retrasé al grupo de detrás, y eso no estuvo bien. Y luego al contarlos ¡me salía uno de más! Porque estaban muy juntos con la fila de los de Kmer. Así que tardé en mostrar la tarjetita verde…

El año pasado no hicimos ni una, y este año parece que habrá más. Tardamos algo más de tres minutos y medio, creo, lo cual parece que está bien. El equipo directivo pareció satisfecho con el simulacro.

Pero un incendio no es la única emergencia que se puede dar. Hay un montón más:

-Puede haber una amenaza de bomba (código naranja). En este caso el que esté al teléfono tiene que mantener la conversación en línea lo más que pueda, sin transferir la llamada ni interrumpirla, y mientras (no sé cómo) llamar al director o a su director de división. (Aquí estamos divididos en varias divisiones, y cada una tiene un director concreto aparte del general).

-Puede haber una amenaza de riesgo biológico, es decir, que haya una emisión de productos radiológicos, agentes químicos, de ántrax,… (Código verde) En ese caso hay que cerrar bien las ventanas, pero las instrucciones concretas las irían dando por el altavoz.

-Puede haber una emergencia que requiera el traslado de algún minusválido. (Código azul).
-Puede que alguien entre en el colegio armado o amenazando de forma violenta, alguien no identificado y que se niega a cooperar. (Código amarillo). Si es muy grave, se avisa a todo el colegio y todas las clases han de cerrarse por dentro con llave, cerrar las ventanas y bajar las cortinas y apagar las luces. Los profesores han de estar al tanto de las novedades que puedan darse a través del email, así que han de comprobar el correo a menudo, y si necesitan algo ponerse en contacto con los jefes directos. Si todos los niños están dentro de la clase, enseñar por el cristal de la puerta la cartulina verde. Si falta alguno –por ejemplo porque estaba en el baño– o sobra, si es que andaba por el pasillo y lo hemos metido rápido en nuestra clase, la cartulina roja, y avisar. Si estaban en el patio, que entren enseguida y se metan en la primera clase que puedan.

-Puede que el tema no sea tan grave, pero que haya que mantenerse dentro de la clase. Código marrón claro. (Aquí a ese color lo llaman “tan” de “bronceado”. Los niños lo piden mucho cuando están pintando. Para mí, de pequeña, ése hubiera sido el equivalente al “color carne”). Se usa, por ejemplo, cuando a algún niño le ha dado algún ataque de histeria y no quieren que haya nadie por los pasillos cotilleando, o tiene que venir alguna ambulancia a llevarse a alguien y lo mismo. Puede ser emergencia climática, algún intruso, etc. En este caso sólo hay que despejar los pasillos y quedarse en esa clase hasta que se dé por terminado el encierro, aunque tocara cambio de clase. No pueden salir para ir al baño ni nada.

Curioso, ¿no? De éstas últimas hubo un par el año pasado. Estas cosas no suceden casi nunca, pero aunque parezca que asustan, y luego en plena crisis uno no sigue las instrucciones al pie de la letra porque se pone de los nervios, pero ayuda el haber tenido unas instrucciones concretas y haber practicado. En España pasa algo de esto y se monta una gorda. Una vez a un niño le dio un ataque de epilepsia en el patio, y no veas el espectáculo.

Bueno, pues hasta aquí. Que tengáis una buena semana. Os dejo con algunas imágenes más de mi fin de semana playero. Son de Martha's Vineyard o de vistas desde el ferry de vuelta.


Acantilados:





Unas gaviotas nos acompañaron durante todo el viaje de vuelta: