jueves, 21 de abril de 2011

Visitas I

Hola.
Hoy llega mi segunda visita: mi primo Gustavo, y Carmina, su mujer. Llegarán tarde por la noche y pasarán el fin de semana aquí. El domingo marchan a Nueva York donde pasarán otra semana más. Tengo ilusión por verlos y enseñarles todo por aquí. Espero que lo pasaremos bien.

Antes de que lleguen ellos, he tenido unos días de vacaciones. En abril nos dan una semanita, y el martes aproveché para visitar un museo en Boston que aún no había visto: el Isabella Gardner Museum, una rica heredera que invirtió su fortuna en cuadros y acabó convirtiendo su casa en museo. Todas las que se llaman Isabella tienen la entrada gratis. La casa tiene un patio espectacularmente bonito en el medio. Todas las habitaciones tienen grandes ventanas y balcones con vistas al jardín. Los colores más destacados, aparte del verde de la hierba, eran el morado y el naranja. Me encantó.

En el museo robaron varias piezas hace años y aún conservan el espacio vacío donde esa pintura o dibujo solía estar. No es un museo grandísimo, pero tiene las paredes llenitas de obras. El que más me gustó fue un autorretrato de Rembrandt cuando era joven.

También aproveché para asistir a un evento organizado por el grupo "Europeans in Boston", a los que por no vivir en Boston capital, pues no tengo ocasión normalmente. Era simplemente reunirse en un bar a tomar una copa, y conocer gente. Fue agradable, lo pasé bien. Estuve charlando con unos pocos españoles, pero claro, la variedad de países de origen de los que había allí era tremenda.

El lunes me fui con Ana de compras. Ella necesitaba unas cosas para la casa, las dos algo de comida, y yo un ordenador nuevo. Y con él escribo estas palabras ahora mismo. Es superligero. Me encanta. Por fin me he decidido. Le iba rondando a la idea desde hace por lo menos un año, y este lunes fue el día definitivo. Estoy contenta, pero aún no he tenido tiempo de usarlo mucho. Tiempo al tiempo.


Por lo demás, pues he estado aprovechando los días para descansar y tomármelo con calma. Ayer cociné mucho para tener "reservas" para las comidas de la semana que viene.

Por cierto, que eso me recuerda que en este colegio ya han estado recortando personal, y el departamento definitivamente más afectado es el de idiomas. En principio la idea es eliminarlo. Pero como eso no puede ser porque los idiomas eran el motivo principal de la creación de este colegio, de alguna manera lo que harían sería dejar un mínimo imprescindible cambiándole el nombre: sería como dar "cultura", algo que englobe a todos los orígenes de los niños. No sé. No lo tienen claro ni ellos. En cualquier caso, estoy buscando trabajo en otros sitios, pero no es fácil porque no tengo el curriculum o la experiencia que buscan. En uno ya me han dicho que no. Y creo que no se me dan bien las entrevistas, así que puede que me veáis en España bien pronto. Estoy haciendo arreglos mentales de momento a ver cómo me las apañaré
para dejar todo listo para el 30 de junio que tengo el vuelo...

Si efectivamente esto se me acaba, voy a tener un mes de junio de locura: damos clase hasta el 29, y además de arreglar todo en cuanto a contratos, facturas y demás papeleo, tendría que deshacerme de todo lo de la casa y dejarla vacía, y hacer las maletas habiendo antes enviado por correo lo que no me cupiera, o tirado lo que no me quisiera llevar. Mejor no pensarlo aún.

De momento, sigo disfrutando de las visitas que me llegan. Además de la que os cuento que llega esta noche, Claire, como también ya anticipé, estuvo aquí hace una semana y pico, con su hermana y sus tíos. Ella y su hermana se alojaron en mi casa. Me encantan las visitas porque, aparte de estar acompañada y ver de nuevo a alguien que hace mucho que no lo veías, aprovecho para ver cosas nuevas. Con ellos hicimos dos excursiones: una a Newport, en el estado de Rhode Island, y la otra a Plymouth, un poco más al sur de Boston, aparte de Boston y Lowell, claro está.

Newport es muy bonito. Da al océano y tiene algunas vistas preciosas. Tiene casas aún muy antiguas. Allí está la que dicen que es la sinagoga más antigua de América, y también la taberna más antigua que ha estado en funcionamiento sin parar. Allí decidimos parar a comer. Sólo servían el menú, pero las porciones eran perfectas de tamaño, y además sabrosísimas. Lo más curioso fue el postre: un sorbete de limón o ¡¡¡helado de aceite de oliva!!!

En la foto, Claire con su hermana y sus tíos:
Ésta es la fachada de la taberna:
La calle que pasaba por delante del océano era la avenida de la Copa América. Las vistas eran espectaculares.

Para la excursión de Plymouth decidimos que era más conveniente alquilar un coche. Por primera vez desde que llegué a los Estados Unidos, conduje. Puede parecer una tontería, pero el hecho de haber estado aquí durante casi dos años sin coger un coche, al final te da la sensación de que no sabes, le tienes respeto al tema. Así que para mí fue tranquilizador darme cuenta de que podía hacerlo y de que no tenía ningún problema con ello.

A Plymouth llegaron aquellos primeros peregrinos en el Mayflower, y acabaron estableciéndose y conviviendo con las tribus nativas. De esto ya hablé cuando fui a Provincetown, en Cape Cod, porque allí es donde realmente tomaron tierra por primera vez, aunque fuera temporal, para luego desembarcar definitivamente en otro lugar.

En el puerto tienen una réplica del barco:


Y precisamente por esa historia han montado una "plantación" en la que presentan un pueblecito como si fuera lo que había cuando estos peregrinos llegaron, e incluso hay personas vestidas de época y hablan como si fueran de ese tiempo. Fue curioso.



La vista desde la torre de lo que sería su iglesia o punto de reunión, en lo alto de la calle principal, era genial, con el océano al fondo.
Y también había una zona para los indígenas. Ellos iban vestidos también como se supone que lo hacían antes, pero hablaban normalmente, explicándote cosas sobre su tribu. Fue también muy interesante.
En esta foto están haciendo una canoa quemando el interior del tronco poquito a poco.
Dentro de esta cabaña otro indio Wampanoag, la tribu que vivía en esta región, nos explicaba todo tipo de cosas relacionadas con su cultura, su forma de vida, etc. Abajo se ven imágenes de la cabaña por dentro y por fuera, y un muñeco con el que jugaban los niños.



Y por supuesto estuvimos en Boston, visitando los lugares más significativos, paseando por las calles, y disfrutando de las vistas.

Mónica se nos unió uno de los días, y juntos visitamos otro barco, el US Constitution, en Charlestown.

Y por último, uno de los días Claire y yo pudimos disfrutar de un partido de hockey en una de las primeras filas, gracias a aquellas entradas que me tocaron hace meses en la rifa que se celebró en la cena que se organizó para los profesores del colegio. Fue un espectáculo y lo pasamos de maravilla.


El martes regresaron a casa, y yo tuve unos días ajetreadísimos en el colegio poniendo notas y dejando todo listo antes de las vacaciones de primavera, como llaman aquí a la semana que nos dan en abril.

Todo esto lo escribo ya varias semanas después, no el día que lo empecé, así que la frase del principio queda anticuada, pero más vale tarde que nunca, ¿no?
Ahora voy a ponerme con la siguiente entrada, ¡que ya lleva retraso también!

viernes, 1 de abril de 2011

1 de abril, y nevando

Hola mamá: (Lo digo porque creo que eres mi única lectora fiel ya que me queda, aunque esporádicamente alguien le eche un vistazo a esto, pero quería premiarte dedicándote un merecido saludo directo). Apenas tengo un ratito, pero quería escribir algo antes de mañana porque ya no sé cuándo podré volver a entrar en el blog, y ya hace más de dos semanas desde la última entrada. Mañana llega Claire con su hermana y sus tíos, y pasarán aquí semana y media, aunque también irán unos días a Nueva York. Claire ya me visitó el año pasado, pero le gustó esto, y ya veis. Quiere más. Yo encantada, porque me gustan las visitas, aunque vienen en una semana movida para mí en el cole. El martes llega un grupo de gente del estado responsables de decidir sobre el futuro de la escuela, y hemos de dejar buena imagen. La directora nos ha advertido de que todo ha de estar perfecto: los paneles de fuera de las clases donde se muestran trabajos de los niños, bien bonitos, y con títulos y todo bien marcado; las aulas limpias y mostrando también trabajos de los alumnos; que no haya papeles amontonados en las mesas mostrando que tenemos trabajo pendiente de corregir (si lo hay, lo escondes); los planes de las clases de la semana, con una copia en la mesa disponible por si entran a observarte para que los ojeen y vean qué estás haciendo; prohibido llevar vaqueros ese día -los padres también recibirán una nota pidiendo que vistan a sus niños especialmente aseados para la visita; etc. El lunes ya habrá gente allí revisando papeles. Hemos tenido que entregar muestras de nuestros planes de clases, la programación de la asignatura para todo el curso, la lista de materiales que tiene disponibles cada departamento... Y nos han avisado también de que no sirve de nada que aprovechemos esta visita para hablar mal del colegio. Si tenemos quejas o queremos despotricar de alguien, lo único que hará será dar mala imagen del ambiente del colegio, pero ellos no son los que van a hacer nada por solucionarlo ni van a hacer ningún caso. Y todo esto, en medio del invierno. Porque aquí la primavera no llega... Hoy, 1 de abril, ha nevado. No mucho. No lo suficiente para cancelar las clases (que no estaba claro, y en algún colegio más hacia el norte sí que lo han hecho...). Pero ha nevado. He aquí las pruebas:

Así que con todo eso, pues uno intenta aprovechar los fines de semana para relajarse y desconectar. -Celebramos nuestra segunda sesión de aventura culinaria probando nuevas recetas, y de nuevo fue todo un éxito. Yo cociné el "gumbo", la sopa que probé en Nueva Orleans. También comimos un pescado con una salsa a base de ajos y pimientos del piquillo, y unas peras de postre con una salsita que estaban de morirse de buenas. Entre que quedamos, hacemos juntos la compra, cocinamos y todo, nos ponemos a comer sobre las 5 de la tarde, pero ¡lo pasamos de bien...! Yo también practico con recetas nuevas por mi cuenta. Aquí muestro el resultado del pastel de pescado que hice recientemente:

Y estaba igual de bueno de lo que aparenta.

Bueno, pues con esto acabo por hoy. Es breve, pero no tengo otras novedades y es tarde. Mañana hay que dejar el piso en condiciones de recibir visita, y a las 10 de la mañana ya me estoy yendo para Boston!! El plan es: encargar ordenador nuevo por la mañana, ver un festival de cortometrajes en el MIT por la tarde, y recibir a los "visitantes" por la noche. ¡A dormir!

domingo, 13 de marzo de 2011

Nueva Orleans (Luisiana). Parte II.

¿He dicho que la temperatura era genial? La gente iba en manga corta. Yo no, porque soy más friolera y necesito más tiempo para habituarme. Pero desde luego que pasamos de los 25 algunos ratos.

Otro día aproveché para visitar un par de museos. El primero fue el de la Segunda Guerra Mundial. No es que tenía tremendas ganas de ir, por la temática, pero decían que era muy bueno y todos lo recomendaban, así que fui. Y verdaderamente valió la pena. Es el museo nacional, así que el más importante del país de este tema. Había una película también en 4D narrada por Tom Hanks muy buena. El museo va paso a paso llevándote por todo lo que ocurrió y explicándotelo desde el principio. Cómo estaba el país antes, cuál era la situación de los otros países, cómo empezó, que estrategias se siguieron, cómo ocurrieron algunas batallas decisivas, comentarios y anécdotas de algunos soldados, etc. Y muchas películas cortas, con mapas, fotos, y demás. Verdaderamente es un episodio muy importante en la historia, y comprensiblemente fundamental para los americanos, así que fue muy instructivo e interesante todo lo que vi. Te deja muy triste porque te das cuenta de todos los destrozos que deja una guerra en todos los planos, pero estoy muy satisfecha de la visita.

La verdad es que lo comentaba con una compañera el otro día: los museos en América están hechos de forma que se pasa el tiempo sin darte cuenta, de forma agradable: aprendes, quieres enterarte de todo… Y es que los hacen enfocados de manera más humana. Y eso atrae más: a uno le resulta interesante conocer anécdotas curiosas, escuchar a los protagonistas contar las historias en primera persona, ver cómo afectó todo a la gente, lo que pensaban, cómo planeaban los ataques... En Europa son más aburridos. Hay gente que te dice directamente: yo no voy a los museos. Pero es que los presentan de forma más técnica: “lo que uno debe saber de lo que pasó aquí”, no sé, y a uno se le quitan las ganas. Es difícil de explicar, pero realmente es distinto el acercamiento, y por tanto el resultado.

Y el otro museo, totalmente distinto, es uno donde se pueden ver las carrozas que usan para los desfiles de carnaval. Aquí el carnaval es súperfamoso. El Mardi Gras, también del francés, que significa “martes gordo”, y que obviamente se celebra el día antes del Miércoles de Ceniza. Muchas de las cosas que se viven aquí tienen la influencia católica derivada de aquellos criollos que llegaron entre 1700 y 1800.


El museo es, en realidad, un gran almacén donde guardan todas sus carrozas:




El caso es que todo en Nueva Orleans gira alrededor del carnaval. No se hace sólo ese desfile, sino que hay muchos más, y empiezan desde después de la Epifanía. De eso hace tiempo, pero los importantes yo creo que han empezado ahora. El viernes. Así que estuve para ver uno de ellos.

En el museo te explican cómo se hacen las carrozas y qué normas y procedimientos se usan para los desfiles porque todo está, obviamente, muy organizado. Al contrario que nuestras fallas u hogueras, que se hacen nuevas cada vez, aquí el 70% de las cosas que se usan se reciclan para reutilizarlas al año siguiente. Nos contaron la historia con un vídeo, y luego nos dieron un trocito de pastel a cada uno, y contaron eso que hacemos nosotros también de que al que le sale el rey tiene premio, aunque a su manera. Pero a nadie le salió nada…

Como los desfiles son ya pronto, muchos estaban trabajando en las figuras y demás elementos del carnaval en ese mismo momento de la visita.





La guía, explicando el proceso que se sigue para tener todo listo a tiempo:



Más carrozas



En las calles, te encuentras con decenas de tiendas con decoración de carnaval y otros artículos de fiesta:





Y la decoración se ve en todos los balcones:



La gente preparada para cuando empiece el desfile:

Haciendo ambiente:

Algunas gradas preparadas para verlos más de cerca:





Luego resulta que te lo hacen tan grande, que cuando ves el desfile te decepciona. Por lo menos a los que estamos acostumbrados a los desfiles de Moros y Cristianos, o a las fallas/hogueras y demás espectacularidades de la tierra. Lo siento, pero así lo veo. Sé que éste no es el principal, sino uno de muchos, y eso cambia, pero veo por dónde van los tiros. La cosa es: un grupo x lleva una pancarta delante identificándose, detrás van muchos uniformados haciendo alguna coreografía al son de la música que la banda, que viene detrás de ellos, toca, y detrás de la banda otro grupo más. Parecen majorettes, o animadoras. Casi siempre las de las coreografías eran chicas, y los de la banda, chicos. Y luego venía la carroza, decorada con una temática específica, y la gente de dentro va tirando cosas a los de fuera, que piden y gritan para que les llegue algo. Y si tienen niños se ponen debajo mismo diciendo “¡es para el niño! ¡dame algo que es para el niño!”








Y si llevas una escalera, tu niño ve todo sentado sin que nadie le tape nada:





Así son los carritos ambulantes de aquí:
Lo que más tiraban eran collares con bolitas de plástico de todos los tamaños. Los colores, en su mayoría, verde, dorado y morado, que son los colores del carnaval. Pero también había otras chuminadas. Yo llevo collares para toda la población infantil Sarraquil.


Uno, inevitablemente, compara y también se da cuenta de detalles que aquí cuidan más, o que me parecen mejor que lo que se hace en España muchas veces. Un par de cosas que me llamaron la atención:

-El desfile empezaba a las 6, pero tarda en llegar a ciertas calles, así que hasta que no estuvo más cerca, la circulación no la cortaron, y los coches podían seguir circulando con normalidad. Igualmente, había gente aún a las 6 acabando de montar las gradas. Y es que saben que por esa calle no pasa nada hasta las 7 y media o por ahí.

-Los policías estaban preparados en grupos numerosísimos, charlando tan tranquilos repartidos por las calles. Cuando verdaderamente había que actuar, porque ya el desfile se acercaba, colocaron las vallas, controlaban que no pasara nadie por el medio de la calle, etc. En el minuto después de terminar de pasar la última carroza y despejarse la calle de personal, estaban restableciendo el tráfico. Los policías, según me parece a mí, son muy amables, gastan bromas, y van muy relajados. Pero si te pasas, la pagas. Vi a tres chicas junto a un coche de policía y estaban esposando a una de ellas. No sé lo que habrían hecho, pero a lo mejor con la juerga del momento se pasaron un pelín de graciosas… No sé.

¡¡¡También estuve en una clase de cocina!!! Aprendí a cocinar (es un decir…) los platos más típicos de Luisiana: gumbo (del que ya os he hablado) y jambalaya, que es arroz con verduras y carne, todo mezclado, y con muchas especias. Aquí usan muchas especias para todo. Son platos de influencia africana, que se trajeron los esclavos que traían de Senegal para trabajar en las casas y plantaciones. Y de postre, praliné. Muy rico. Me compré un botecito de especias de ésas y probaré en nuestra próxima aventura culinaria. A ver qué pasa. La clase estuvo graciosa. Estábamos todos sentados en mesas, y la mujer que cocinaba tenía un espejo grandísimo para que nosotros pudiéramos ver lo que hacía.
Al entrar, te encontrabas primero con la tienda: libros de recetas y productos de todo tipo.



El aula en sí, era un cuarto lleno de mesas redondas donde nos sentamos todos.



Cada uno tenía una hoja con las recetas. Cuando acabó de hacerlo, todos las probamos.
Gumbo:


Jambalaya:

Praline

Otro tour que también hice, cómo no, fue uno sobre la ciudad en sí. Fue muy curioso ver, sobre todo, lo relacionado con los efectos del huracán Katrina. Una de las cosas más impresionantes fue al cruzar un río cuyas aguas están a nivel del mar, ver que las casas que había al otro lado estaban más bajas. Construyen unos muros de contención que no dejan pasar el agua, y si no te lo dicen no te das cuenta, pero perfectamente se podía ver que el techo de las casas estaba a la misma altura que el nivel del agua por la que cruzábamos.



¿Os dais cuenta de que las casas están por debajo del muro que se ve a la derecha?





Aquí estamos cruzando el río. El agua va a nivel del agua del mar. Las casas están al otro lado. ¿Veis la altura del agua?


Aquí se ve el muro y la altura del agua. Comparad las imágenes y veréis cómo el agua está a la misma altura que el techo de las casas. Las casas están construidas por debajo del nivel del mar.

Otro muro de contención:



El problema que hubo con el Katrina no fue el agua que cayó, sino que se rompieron los muros que lleva esta agua, y claro, todo se inundó. Claro que, como no hay cimientos, cuando volvieron después del huracán las casas algunas habían desaparecido, otras se habían trasladado… Desde el 2005 en que esto ocurrió, ha vuelto el 20% del vecindario. Las casas las reconstruyen, pero subiendo el nivel, no a ras del suelo. Algunos huyeron a otros estados y han acabado encontrando mejores trabajos y escuelas, y aunque lo perdieron todo y se fueron con las manos vacías, ya no han vuelto. Las tiendas, los grandes almacenes, aún tardan más en volver. En las zonas más afectadas aún no los hay. Se inundó el 80% de Nueva Orleans.
En todas las casas pintaron una cruz como la que se ve aquí en rojo y en negro, en la que dicen el número de muertos que hubo en cada una. En este caso no hubo ningún muerto. Supongo que por eso han querido conservar la cruz y no han pintado aún la fachada.



Esto se supone que es un monumento recordando el Katrina. Se representan los muros de una casa. La silla vacía simboliza lo que quedó: nada.

Aquí se ve, a la derecha, una de las casas que han reconstruido, con pilares que la levantan:

Supongo que si uno quiere puede caminar tranquilamente por debajo de la casa... Raro, pero posible:

La señal de "stop" tiene una raya debajo de las letras que deja ver que el agua llegó hasta esa altura.


En ese último tour también nos llevaron por la zona de Garden District, entre las que está la típica calle donde se encuentran las mansiones. Vimos la casa de Sandra Bullock,


la de la que escribió la novela de “Entrevista con un vampiro”, la casa cuyo exterior se usó para la película de “El curioso caso de Benjamin Button”,

entre otras, y supe que por allí se han rodado películas como El informe Pelícano. Nuestro guía hizo de extra en la película de “…Benjamin Button”. Se ve que sale al principio entre una multitud. Le pagaron 80 dólares. Las casas no están alineadas. Están todas en ángulo porque en verano el calor y la humedad es tanta que las orientan para que les entre el viento del norte por las ventanas. No sé si se llega a apreciar en esta foto...:

También por este barrio se encuentran varias de las universidades de la ciudad. En Nueva Orleans hay unas 6. Es increíble el número de universidades que hay en este país.

También aquí vi numerosísimas tiendas de antigüedades y galerías de arte. Por cierto que un edificio antiguo grandísimo que pertenece a una gran empresa de venta de libros, Borders, está cerrando. Los libros electrónicos ya se las están comiendo.


También es muy típico ir a algún cementerio. Es otra de las cosas que tiene influencia española. Ya se sabe en que los cementerios americanos, y los de muchos otros países, entierran a la gente bajo tierra . Pero si aquí lo hicieran así, como están más bajos del nivel del mar, cada vez que lloviera mucho o hubiera inundaciones, los cuerpos saldrían a la superficie, por lo visto. Así que los tienen que construir en alto. Como los nuestros. Lo que pasa es que no los hacen igual tampoco. Aquí cada año + un día de haber enterrado a alguien, lo sacan de la caja (que luego queman porque está prohibido volverlas a usar – y nuestro guía dice que no es por motivos sanitarios sino porque los del negocio irían a bancarrota), y siguen algún tipo de procedimiento de tal forma que se reduce el espacio que cada muerto ocupa. Así, los de la misma familia se van acumulando, y en un mausoleo pequeño, como el de la foto, pueden llegar a caber hasta 100 personas.



El que vimos, y hay un total de 45 en Nueva Orleans, era, como muchos por lo visto, católico. De ahí la estatua al padre Pío.

La inscripción dice: "Este humilde fraile capuchino sorprendió al mundo con su vida totalmente dedicada a la oración y a escuchar a sus hermanos y hermanas. Su cuerpo, marcado por los estigmas, demostró la conexión íntima entre la muerte y la resurrección".

Aquí hay una archidiócesis y un seminario. Como veis, la influencia católica sigue siendo muy alta. De hecho, en una de sus visitas al país, Juan Pablo II decidió venir a Nueva Orleans. Como el hombre tenía mucho sentido del humor, cuando le preguntaron porqué eligió venir precisamente aquí él dijo que porque era el único sitio donde el equipo de fútbol americano se llamaba “Saints”. El día que se celebró aquí la “Superbowl” que es un partido importantísimo en el que se enfrentan los dos equipos mejores del año en fútbol americano, todo el mundo fue a misa.

Los judíos, por lo visto, no pueden enterrarse así. Han de hacerlo bajo tierra necesariamente, así que han de seguir algún otro sistema especial para que la cosa funcione…

Capítulo de curiosidades:

Un tipo que iba disfrazado pidiendo propinas, de manera bastante original:
Así son los puestecitos ambulantes de venta de perritos calientes:

Un cartel en la puerta de un centro comercial, anuncia que arreglan las pantallas del teléfono iphone, como algo milagroso:

"Si piensas que soy mono, deberías conocer a mi tía" - Me encantó. Pero no podía comprar seis...

Unos periodistas montando todo para recibir una comunicación que se emitiría en las noticias esa noche:
Las matrículas de Luisiana:

El trolley que recorría las calles de Nueva Orleans:


Éste iba súper lleno porque la gente iba hacia las calles donde iba a ser el desfile esa noche:

La decoración de una tienda:


Cenando en la barra de un restaurante se conoce gente y se hacen amigos...:

Bueno, pues así acabó mi viaje. El sábado a las 4.30 de la mañana, me estaba recogiendo un coche para llevarme al aeropuerto. Y esta vez sí, al ir y al volver, ya me hicieron lo del escáner. Lo único es que retrasa la fila más, porque tus bolsas y chaqueta y demás hace rato que está al otro lado del control y no lo quieres perder de vista, pero tú aún estás esperando a ver si pasas o qué. No puedes tener nada en los bolsillos. Por un pañuelo de papel que llevaba, luego del escáner me tuvieron que registrar porque habían visto algo. Y a los líquidos ya no les hacen ni puñetero caso.
Con eso de que hay que poner la mochila, la chaqueta, quitarse los zapatos, los líquidos aparte, y el ordenador portátil en una bandeja él solo, para nada que llevas ocupo 4 ó 5 bandejas yo sola cada vez. Un rollo.

En fin, así cierro mi capítulo de este viaje. Espero que las fotos y los vídeos os hayan amenizado la lectura. ¡Hasta la próxima!